La cinchada

Témpera sobre papel – 1933 – 31,5 x 48 cm

Obra realizada por Molina Campos en 1933 para Alpargatas. Firmada y fechada arriba, a la izquierda.

El original lleva pegado un calco de agua con el logotipo de la empresa. Durante el proceso de restauración de la obra se encontraron, en el dorso, bocetos con dibujos de perros.

Publicada en el almanaque de 1936, mes de julio.

Entre 1934 y 1936 los almanaques incluyen textos en los que Molina Campos relata la historia de Tiléforo Areco, paisano inspirado en el capataz de la estancia familiar. A través de este personaje Florencio representaba las costumbres del gaucho y su entorno, mostrándolo tanto en ocupaciones cotidianas como en momentos de diversión.

Relato reproducido en el almanaque:

Ahi noj topamo en la pulpería´el vasco Empurdi-undia, que le saben yamar.- Había una punta´e mozos aficionaus al trago y cuando yo cái ya´staban bastante cargaus de la bebida.- Quisieron jugarme los naipes y no agarré viaje, porque no soy aplicau a ganarle plat´a mamaus.- Mas luego, salió uno a buscarle peros a mi cabayo.- Amigo! Eso si que no se lo almito a naides; Que si era esto u aqueyo; que si sería güeno pa correr u p´atarlo a un carro.- Y ya m´encomencé a calentar, tamién, y a un loco que se me andaba cruzando, lo reté a que me lo arrastraba con cabayo y todo.- aceto´l hombre y atamos su cabayo y el mío con una piola juerte que trujo el bolichero, cincha a cincha.- Un viejo clavó un palo en el suelo pa seña y le ató a la piola un pañuelo blanco a pintas.- El que consiguiera pasar d´esa marca, arrastrando al´otro, ganaba.- Al vamos! domaj, me lo truje al infiel y cuasi me lo yevo a la rastra, como le oferté.- Ahi se le cayó´l sombrero y gritaba com´un chanchito agarrau de la cola, y lo castigó a reventar a su chuzo, que sacaba tamaña lengua de no poder maj.- Pero que l´iba´a sacar al asunto, si era comigo la peludiada señores!

La cinchada es un juego de campo en el que dos paisanos montados a caballo tiran de los extremos de una cuarta que prenden a la asidera de sus respectivos recados. Para vencer, uno debe hacer retroceder al otro, hasta hacerlo pasar de una línea marcada al iniciarse el juego. El objetivo es exhibir tanto su fuerza, como la potencia de los montados en una puja.

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